Desde que tuvimos clase de luz con Norman, para nosotros la luz ya es mucho más que eso. Hablar de luz es ahora hablar de colores primarios y secundarios, de pigmentos, dispersión o longitud de onda.
Nos encantó el momento en el que Norman dejó caer su rotulador dentro de la botella de agua para que viéramos el efecto de refracción.
Divertida fue también la clase que hicimos en el bar tomando un cafele y charlando sobre la película que nos mandó ver: París Texas, donde pudimos comprobar cómo se jugaba con los colores y las luces, magnífico.
Nos evaluó con un trabajo en el que teníamos que buscar situaciones con luz suave, luz dura, luz cálida y luz fría. Yo, cámara en mano, me dediqué a fotografiar los escaparates de Passeig de Gràcia, en los que se veían claramente diferentes juegos de luces. Personalmente me encantó, me puso un 7.5.


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